Mitología japonesa: la creación
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Mitología japonesa: la creación

Por Academia Haru21 de junio de 2026

El origen

Introducción:

La mitología japonesa es un sistema extremadamente complejo de creencias. El panteón sintoísta por sí solo se compone de una colección de más de 8.000.000 de kami y dioses o espíritus. Es el conjunto de relatos tradicionales de Japón que explican: El origen del mundo, el nacimiento de los dioses (神 / kami), la creación de Japón, El linaje del emperador. Está muy ligada al Shinto (神道), la religión local de los japoneses.

Los mitos japoneses convencionales se basan en el kojiki, en el nihonshoki y algunos libros complementarios. El Kojiki que literalmente significa "registro de cosas antiguas" es el libro más viejo reconocido sobre mitos, leyendas y la historia de Japón y el Nihonshoki es el segundo más antiguo, es más detallado y oficial. Estos textos mezclan mitología, historia y política.

Un resultado notable de la mitología japonesa es que explica el origen de la familia imperial, y les representa como descendencia divina. La palabra japonesa para Emperador en Japón, tennō (天皇), significa el "rey celeste" (el carácter 天 significa "cielo").

Mito de la creación de Japón

Al principio, el mundo era un caos sin forma, como un océano espeso. Los dioses primordiales encargaron a Izanagi( el hombre) e Izanami ( la mujer) que crearan la tierra. Para ayudarles a realizar esto, se les dio a Izanagi e Izanami una lanza decorada con joyas, llamada Amenonuhoko (lanza de los cielos). Entonces, las dos deidades fueron al puente entre el Cielo y la Tierra, amenoukihashi (puente flotante de los cielos) y agitaron el océano con la lanza. Cuando las gotas de agua salada cayeron de la punta de la lanza, formaron la isla Onógoro (autoformada). Allí descendieron y comenzaron su vida juntos.

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Levantaron un palacio llamado Yahirodono (la habitación cuya área es de 8 brazos). Izanagi e Izanami giraron alrededor del pilar en direcciones opuestas y cuando se encontraron, Izanami, la deidad femenina, habló primero con un saludo.Ese detalle fue considerado incorrecto según el orden ritual. Izanagi pensó que no era apropiado, sin embargo se unieron de todos modos. Tuvieron dos hijos, Hiruko (infante del agua) y Awashima (isla de burbujas) que como consecuencia del ritual mal hecho nacieron deformes. El ritual consistía en que el dios masculino debía haber iniciado la conversación durante la ceremonia de unión. Así que Izanagi e Izanami se dirigieron alrededor del pilar una vez más, y esta vez, cuando se encontraron, Izanagi habló primero y su matrimonio fue exitoso.

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De esta unión nació el ohoyashima, o las ocho grandes islas de la cadena japonesa:

Awazi, Iyo (posteriormente shikoku), Ogi,Tsukushi (posteriormente Kyūshū), Iki, Tsushima, Sado, Yamato (posteriormente Honshu).Nótese que Hokkaidō , Chishima y Okinawa no fueron parte de Japón en los tiempos antiguos.

Crearon seis islas más y muchas deidades. Sin embargo, Izanami murió al dar a luz al infante Kagutsuchi (encarnación del fuego); ya que fue quemada al dar a luz. Fue enterrada en el monte Hiba en la prefectura de Shimane.

Encolerizado, Izanagi mató a Kagutsuchi. Su muerte también creó docenas de deidades.

Izanagi devastado, lloró y de sus lágrimas nacieron más dioses.

Pero el dolor lo llevó a hacer algo impensado: bajar al mundo de los muertos. Emprendió un viaje a Yomi o "la tenebrosa tierra de los muertos", para traer de vuelta a Izanami.

Sin embargo, la oscuridad sofocante de ese lugar fue suficiente para provocarle dolor en ausencia de la luz y la vida en la tierra de arriba.

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Rápidamente busco a Izanami y la encontró . En un principio Izanagi no pudo verla por completo debido a que las sombras ocultaban su apariencia. Sin embargo le pidió que regresara con él. Izanami le escupió, indicándole a Izanagi que ya era demasiado tarde, había probado el alimento del inframundo y ahora era una con la tierra de los muertos, y ya no podía regresar a la vida

Izanagi se quedó impactado por estas noticias, pero aún así renunció a ceder ante los deseos de Izanami. Ella aceptó volver al mundo superior, pero antes le pidió a Izanagi que le dejara tiempo para dormir y que no entrara en su dormitorio. Mientras que Izanami dormía, él tomó el peine que sostenía su largo cabello y lo subió como una antorcha. Entonces vio la verdad: ella ya estaba descompuesta, llena de gusanos y espíritus. Horrorizado, huyó. Izanami, se despertó humillada y furiosa, y lo persiguió con demonios del inframundo. Izanagi llegó rápidamente a la entrada y empujó un canto rodado en la boca de la caverna, la cual era la entrada a Yomi. Desde cada lado de la roca, intercambiaron palabras finales:

Izanami, furiosa, dijo:

👉 “Cada día mataré a mil personas.”

Izanagi respondió:

👉 “Entonces yo haré nacer a mil quinientas.”

Así, según el mito, nacen la muerte y el ciclo de la vida en el mundo.

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Nacimientos del Sol, Luna y Viento

Después del traumático descenso al inframundo (Yomi), Izanagi logró escapar, pero quedó impuro por haber estado en contacto con la muerte. En el sintoísmo, la muerte es una fuente de impureza (kegare), así que decidió purificarse mediante un ritual llamado misogi (lavado ritual en agua). Mientras se desnudaba y removía los adornos de su cuerpo, cada artículo que él dejaba caer al suelo formó deidades. De ese acto nacieron dioses muy importantes, como:

Amaterasu (diosa del sol) de su ojo izquierdo

Tsukuyomi (dios de la luna) de su ojo derecho

Susanoo (dios del mar y de las tormentas) de su nariz

Izanagi se dispuso a dividir el mundo entre ellos con Amaterasu heredando los cielos, Tsukiyomi tomando el control de la noche y la luna y el dios tormenta Susanoo poseyendo las yeguas.

Amaterasu y Susanoo

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Amaterasu no es “una diosa más”. Es la deidad central del sintoísmo:

Representa la luz, el orden y la vida

Es considerada ancestro directo de la familia imperial japonesa

Gobierna el Takama no Hara (el plano celestial)

Izanagi quedó tan impresionado con ella que le dijo algo equivalente a:

👉 “Tú debes gobernar el cielo.”

Sin embargo, su incontrolable hermano Susanoo, que era bastante infame, tenía un comportamiento imposible de manejar. Susanoo era impulsivo y emocional. En lugar de cumplir su rol, se puso a llorar y lamentarse porque extrañaba a su madre (Izanami).

Ese comportamiento causó desastres:

secaba campos

destruía la naturaleza

generaba caos

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Izanagi, harto, lo expulsó del cielo. Susanoo a regañadientes lo aceptó pero tenía asuntos pendientes que atender primero, y antes de irse, quiso despedirse de su hermana Amaterasu. Pero ella sospechó que venía con malas intenciones.

Para probar su sinceridad, hicieron un ritual llamado ukehi (una especie de juramento competitivo):

Amaterasu tomó la espada de Susanoo

Susanoo tomó los collares de Amaterasu

De ese intercambio nacieron nuevos dioses, lo que se interpretó como señal de pureza.

Pero todo se descontrola: A pesar de haber “pasado la prueba”, Susanoo empezó a actuar de forma destructiva:

destruyó arrozales sagrados

rompió canales de riego

ensució lugares rituales

Y lo peor: arrojó un caballo muerto dentro del telar donde Amaterasu tejía con otras diosas cuando la muerte de sus asistentes.

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Esto causó terror y muerte. Horrorizada y ofendida, Amaterasu se escondió en la cueva Ama-no-Iwato. Mientras que la encarnación del sol desapareció en la cueva, la oscuridad cubrió el mundo. Todos los dioses y diosas en turno, trataron de convencer a Amaterasu para que saliese de la cueva, pero ella los rechazó a todos.

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Finalmente, el kami de la festividad, Ama no Uzume, tramó un plan. Ella colocó un gran espejo de bronce en un árbol, frente a la cueva de Amaterasu. Luego Uzume se arropó en flores y hojas y volcó una tina de baño, y comenzó a bailar sobre ella, percusionando la tina con sus pies. Finalmente, Uzume se deshizo de las hojas y flores y bailó desnuda. Todos los dioses masculinos rugieron de risa. Cuando ella se asomó después de su larga estancia en la oscuridad, un rayo de luz llamado"amanecer" escapó y Amaterasu se deslumbró por su propio reflejo en el espejo. El dios Ameno-Tajikarawo la sacó fuera de la cueva y ésta fue sellada con una cuerda sagrada (shirukume) Rodeada por la festividad, la depresión de Amaterasu desapareció y ella accedió a regresar su luz al mundo. desde entonces Uzume fue conocida como el kami del amanecer y también como la festividad.

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Susanowo y Orochi

Susanowo , que fue exiliado del cielo, llegó a la Provincia Izumo (ahora parte de la Prefectura de Shimane).

Al llegar se encontró a un viejo y a su esposa sollozando al lado de su hija. La vieja pareja le explicó que, originalmente, tuvieron ocho hijas quiénes fueron devoradas una a una, cada año, por el dragón, llamado Yamata-no-orochi ("serpiente de ocho picos") . No era una serpiente común. Era un ser monstruoso: 8 cabezas y 8 colas, cuerpo enorme que cubría montañas, ojos rojos como fuego, su cuerpo tenía musgo y árboles creciendo sobre él.

👉 Era prácticamente una fuerza de la naturaleza descontrolada.

Kusinada o Kushinada- Hime (princesa del arroz blanco) era la última de las ocho hijas .

Susanowo, que se dio cuenta inmediatamente de la relación de la vieja pareja con la diosa del sol Amaterasu, ofreció su ayuda en pago de la mano de su hermosa hija. Los padres aceptaron y Susanowo, transformó a Kushinada en un peine y la ocultó en su pelo. También ordenó construir una cerca alrededor de la casa, con ocho puertas abiertas en la cerca, ocho mesas colocadas en cada puerta, ocho barriles colocados en cada mesa y cada uno de los barriles llenos con licor de arroz elaborado ocho veces.

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El dragón Orochi, al llegar al lugar, quedó fascinado por el licor, lo bebió y durante el estupor que le produjo, Susanowo lo asesinó y un río cercano se tornó rojo con la sangre del dragón. Durante la lucha, al cortar una de las colas, encontró una excelente espada en su cola, tan dura que su propia espada no la pudo cortar. La llamó Kusanagi no tsurugi. Esa espada es: Uno de los tres tesoros imperiales de Japón.

Susanoo se la entregó a Amaterasu como ofrenda para reconciliarse.

Esta espada sería la protagonista en muchos otros cuentos posteriores.

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Ōkuninushi

Fue un descendiente de Susanoo, una Deidad de: la tierra, la agricultura, la medicina, el amor y las relaciones. Es clave en la “construcción” del Japón mítico. Ōkuninushi era un joven maltratado por sus hermanos.

Compitió por la mano de la princesa Yakami de Inaba. Mientras viajaba de Izumo a Inaba para cortejarla, los hermanos se encontraron con un conejo blanco herido yaciendo en una playa. Al ver esto le dan consejos crueles, que se bañase en la playa y se secase con el viento en una alta montaña, el conejo les creyó y sufrió mucho.

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Okuninushi que se compadece del conejo le da consejos correctos que se bañe en agua fresca y cubrirse con un polvo de la flor gama (totora). El conejo sana, quien en realidad era una deidad, y le profetiza a Onamuji que él sería quien desposaría a la Princesa Yakami. En la competición pasa pruebas muy duras dormir con serpientes y insectos, sobrevivir trampas mortales, demostrar inteligencia y coraje. Perseguido además por sus enemigos, llega al reino de Susanowo donde él se encontró con la hija del dios y se enamora de Suseri-hime. Susanoo probaría a Onamuji en varias ocasiones pero al final, Susanoo aprobó al joven muchacho y predijo su victoria contra sus

hermanos. Después de todo eso: derrota a sus hermanos, se convierte en gobernante de la tierra, organiza el mundo humano. Por eso se lo llama Ōkuninushi = “Gran señor de la tierra”

También se dice que los dioses celestiales (de Amaterasu) quieren gobernar la tierra y Ōkuninushi acepta cederla pacíficamente a cambio, le construyen un gran santuario. Ese es el famoso: Izumo Taisha (uno de los más antiguos de Japón). A diferencia de otros dioses, no es solo guerrero, es sanador, constructor y mediador. Por eso hoy también es: dios del amor y las conexiones humanas (en-musubi).

Aunque la tradición Yamato atribuye la creación de las islas japonesas a Izanagi y a Izanami, la tradición Izumo dice que Okuninushi, junto con un dios enano llamado Sukunabiko, contribuirían o por lo menos acabarían la creación de las islas de Japón.

La historia continúa con el nieto de Amaterasu, Ninigi, quien gobernará las islas con los tres tesoros sagrados que le regaló la diosa: el cuello magatama, el espejo y la espada kusanagi, lo veremos en el próximo capítulo.